El primer contacto con la piel
Valentina, de 34 años en el barrio de Salamanca, Madrid, describe el momento de colocar la máscara como «un abrazo fresco después de un día en la oficina». La tela de biocelulosa se adapta perfectamente a los contornos del rostro, liberando el sérum de forma gradual.
«En los primeros 5 minutos sientes una sensación de frescura intensa. A los 15, la piel empieza a absorber el sérum. Es mi pausa sagrada del día.»
«20 minutos que marcan la diferencia en mi rutina de cuidado facial.» — Valentina M.